martes, enero 18, 2011

El deceso..

Miles de veces me he preguntado que sucede cuando ya no sucede nada mas, también mas de una vez me he respondido a mi mismo que si existe algo, YO CREO QUE HAY ALGO MAS, o como dice mi amigo Lu, al menos si no hay nada, seguramente el cerebro debe liberar algún químico y este hace que uno se nuble mientras deja de vivir y de ahí venga la luz que vio Sueiro y los muchos que relatan haber estado CLINICAMENTE muertos aunque sea un ratito.

El sábado mientras mi viejo me llevaba a Quilmes a comprar a unas cosas, me iba contando que estaba mal, por que de la barra de catorce amigos que eran en su adolescencia, solo quedan dos vivos y el viernes a la noche se había enterado que uno de esos dos (que no es el gracias a dios) estaba internado y le diagnosticaron 2 meses de vida a lo sumo… acto seguido a que me contó esto me dijo… “la puta madre, como se pasa la vida, éramos catorce y ya prácticamente quedo yo solo…”

No voy a negar que semejante afirmación me movió bastante, pero le respondí con un,”Antonio, ya tenes dos nietos y 65 años, yo ya estoy mas cerca de los 30 que de los 20”

Esto me quedo dando muchísimas vueltas en la cabeza, muerte, pérdida, el egoísmo de no permitirse pensar en algo que es inevitable, pero cuando es inesperado es extremadamente chocante.

Todo ese sábado me quede con esa reflección de mi viejo, LA PERDIDA REPENTINA ES TODO UN TEMA.

No voy a negar que de solo imaginar una perdida repentina de alguno de mis personas cercanas me da un miedo atroz…

Como es de hermosa e intrincada la vida, hace apenas un rato, estaba en la oficina de una amiga que trabaja conmigo, cuando una compañera (que no es mi amiga, pero tenemos una excelente relación y un gran afecto) entra a la oficina, cierra de un golpe la puerta, nos mira totalmente desorbitada y entre la voz propia de la angustia y las lagrimas nos dice, SE MURIO MI PAPA, se murió, murió en la calle al lado de mi auto, estaba yendo a buscar un puto trabajo y se murió, murió en la calle… ayer se juntaron todos a comer en la casa de ellos y yo no fui…

Más allá del silencio atroz que se genero, en lo primero que pensé fue en mi viejo y en lo que me dijo el sábado…

Y lo que más me movilizo fue el hecho de quedarse con las cosas adentro, TODO LO QUE NO DECIS, eso que te guardas, POR QUE TOTAL HAY TIEMPO, gracias a dios y a una comprensión que me demando mucho, pude recomponer la relación con mi viejo, no somos ni el mejor padre ni el mejor hijo, pero ahora en algún punto nos entendimos.

“es que la muerte esta tan segura de vencer, que nos da toda una vida de ventaja” (Guillermo Nápoli).

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